Por fin llega la primera sentencia sobre el derecho al olvido

Hace cinco años, el día 13 de mayo, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea estableció el derecho que tienen los ciudadanos a ser olvidados en la red. La ley, posee el nombre de derecho al olvido y es una sentencia que ha venido siendo acogida en diversos países del continente Europeo.

España es en el momento el quinto país que más peticiones tiene en esta materia. Es decir, en relación a la eliminación del historial de información que acumula una persona en la red. Se estima que cuenta solo en Google con más de 76.983 peticiones, asociadas a 249.359 direcciones webs.

Esto indica el nivel de información que tiene acumulado el gran gigante del Internet en relación a usuarios españoles. España ha decidido acogerse a la sentencia de derecho al olvido, porque representa el modo en que la información personal de una persona queda flotando en redes de manera indefinida.

El internet como escenario que absorbe información

Por ahora, del número de peticiones vigentes en España Google solo ha eliminado 81.813 enlaces. Lo que corresponde al 37,9%. La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD), estuvo luchando durante años para que el tribunal europeo aprobara y diera solidez a la legalidad del derecho al olvido.

Todo el tema que gira en torno a esta legislación parte de una petición realizada por Mario Costeja González. Este hombre, logro percibir que al introducir sus nombres y apellidos en Google identificó que existían enlaces relacionados con él. Estos dos enlaces indiciaban que su nombre estaba relacionado con una subasta de inmuebles y al mismo tiempo con un embargo de Seguridad Social.

Evidentemente se trataba de una situación ocurrida años atrás, por lo que en el momento ya no tenían importancia alguna. Pero que sin embargo, podrían tener un efecto sobre su vida económica. El asunto es que tras realizar la petición justificada para eliminar dichos enlaces, Costeja no recibió el oportuno derecho al olvido digital.

El caso de Mario Costeja sirvió de referente

Esto fue lo que lo motivó a contar con el respaldo de AEPD, quien a su vez acudió a Audiencia Nacional, entidad que después envió el caso al tribunal europeo. Una vez el fallo de Luxemburgo, Google se vio obligado a modificar el modo de actuar de los buscadores en las redes.

Sentencias como estas suelen presentarse con mucha frecuencia hoy en día. El fallo del Tribual Europeo en el año del 2014, exige a buscadores como Google, Bing o Yahoo, que la información de los usuarios sea retirada. Para hacer cumplir estas sentencias, cada solicitante debe denunciar los enlaces aportando información adicional que compruebe que éstos si corresponde a su identidad.

En el caso de que estas plataformas no obedezcan a dicha petición, la persona puede acudir a las autoridades disponibles para darle mayor viabilidad al derecho al olvido digital. El caso de Mario Costeja es solo la punta del iceberg de la situación actual del Internet frente a esta legislación.

Las reclamaciones

Se estima que en el año del 2018, la AEPD recibió más de 1.784 reclamaciones de cara al derecho al olvido. El 65% de dichas peticiones estaban relacionadas directamente con Google. Pero la historia del volumen de peticiones tiene mayor trayectoria y cifras más curiosas.

Por ejemplo, desde el año 2014 y hasta inicios del mes de mayo del presente año, Google ha tenido que obedecer a más de 802.259 peticiones europeas. Todas estas peticiones estaban relacionadas con una cifra de 3.127.986 direcciones webs. Hasta ahora solo ha eliminado 1.199.955 URL, lo que representa un 44,5% de las reclamaciones.

El dato curioso aquí es que el 88,6% de estas peticiones de derecho al olvido corresponden a personas mayores de edad, mientras que las restantes a políticos, empresas, menores de edad o figuras públicas. Hay que recordar que el tema del derecho al olvido, vino a tomar profunda consistencia desde el 25 de mayo de 2018.

Ya que fue precisamente esa fecha en la que entró a tener validez el Reglamento de Protección de Datos de la Unión Europea.